Un e-mail anónimo y un adiós
Abriendo un e-mail anónimo (un día me entrará un intruso por confiado y tendré que andar a hostias con él), me encontré una carta muy especial que quiero compartir con ustedes para que la tomen como texto para un consejo si así lo consideran. Hoy me puede venir bien a mí, nunca se sabe, quizá mañana les venga bien a ustedes. Además, no se puede perder una carta así. ¿Qué se apuestan que les acabo contando una de vaqueros en vez de la carta tan especial, la carta anónima del e-mail, recuerdan? Que lo mío… ay. Dice así: “Querida hija, a partir de ahora, escucha las instrucciones de la prudencia y la tolerancia que permiten los preceptos de la verdad para que se hundan profundamente en tu corazón, así los encantos de tu mente darán brillo a la elegancia de tus formas y tu gran belleza como la rosa a la cual te pareces; conservarás su dulzura después que se haya marchitado. Ahora, en tu juventud, en la primavera de tus días, los ojos de los hombres te mirarán con asombro y su propia naturaleza te murmurará al oído el significado de sus miradas, escucha con cautela sus palabras seductoras, cuida tu corazón, y no prestes los oídos con entusiasmo a su voz suave y persuasiva. Piensa que eres la compañera ideal para quien tú elijas, no la esclava de su pasión. Tu propósito no será sólo complacer sus deseos, sino el de ayudarlo en los quehaceres cotidianos, el consolarlo con tu ternura y el de recompensar sus atenciones con amable solicitud. Y viceversa. Recuerda y haz que no olvide que sois un igual. Querida hija, supérate a ti misma día tras día dentro de la prudencia: instrúyete, trabaja. Aprende algo nuevo cada día. Y nunca dejes nada para mañana, ahora es el momento. Nunca digas después, que después puede ser tarde. Deja siempre huella, que te recuerden por tu buen hacer a tu paso. Si crees que has encontrado a esa persona esperada, ámala, pero de una manera brutal. Y si te equivocas sufre lo justo. No te lamentes por errar en el amor; entregarse al amor es un riesgo, pero es un riesgo que merece la pena correr. No temas y ama con todas tus fuerzas a esa persona. Igual que tienes dos manos para trabajar, tienes dos brazos para abrazar, úsalos. Que tu perdón nunca entre en contradicción con el olvido, a fin de cuentas es lo mismo. Procura perder tu vanidad con al paso del tiempo, y enséñate la luz de la humildad para alumbrar tus noches y extinguir las tinieblas de tu ego: Serás digna. Multiplica tus esperanzas para que puedas construir un mundo habitable donde la maldad no tenga lugar. No creas necesario ser una santa para amar a tus semejantes como a ti misma. Si fracases, no culpes a nadie; asúmelo y rectifica. Toma tus propias decisiones. Y si tropiezas, levántate y sigue. No mendigues palabras de consuelo ni un perdón. No seas miserable. Saca fuerzas de flaqueza y no te consideres vencida mientras corra una gota de sangre por tus venas. Y lo que sea o consideres importe en tu vida tenga profundo sentido para ti”. Hasta aquí “Un e-mail anónimo”. ¿”Y un adiós”? Un adiós tiene que ver con un amor. Y por amor… no te olvides de mí, mi niña. Te quiero, pero eso ya lo sabías, ¿verdad? Hasta que vuelvas… si vuelves. Adiós, que seas muy feliz.
Tu padre.









¿Acaso crees que llegó la hora de enfrentar nuestras fortalezas? No, cariño, conmigo no valen tus fuerzas. Yo no me enfrentaré a ti jamás. De modo que si algo se trabado en nuestro camino dime qué es. Dímelo mi niña, no permitas que nada se interponga en nuestro camino. No dejes que nada nos separe. Y si es que el amor ha llamado a ti puerta con mayor motivo. Amar en bueno, es hermoso. Es una alegría que me gustaría que compartieras conmigo o no. Tú decides. No sé qué te ocurre. Te prometo que no lo sé. Pero es tu vida. Así que si para seguir creciendo necesitas emprender de nuevo tu camino tienes mi bendición. ¿De acuerdo? Que seas muy feliz. Y en cuanto a nosotros, si te hice daño, perdóname. Supongo que en una vida ha tenido que haber de todo. Perdóname. Eso sí, permíteme decirte, como último de mis consejos, que procures crecer a la vez en tu espíritu. Te quiero.