Lo siento señor Millás…
Digo que hay personas que están ahí y que les doy las gracias. Pero no se las doy por educación que alguien pudiera entender ¿qué menos? No, se las doy porque los necesito de todo corazón. Necesito sentirme querido aunque sea fruto de mi imaginación. Antes había quién me lo decía, ahora no. Pero yo me imagino que sí me quiere. Y como no puedo contrastar esa verdad la doy por cierta. Y feliz. Pero a medias. Porque a todos nos gusta que valoren lo que hacemos. Que nos digan que está bonito lo que acabas de escribir o que mejor lo hubieras tirado a la papelera… ag. Eso. Tampoco, y créanme, aspiré a nada en esto del escribir. Pero presiento que están ahí aunque no digan. Están ahí, y por eso les quiero. ¿Vale? Dicho esto. Comprendo que la disponibilidad de cada cual, otro de los valores que se hizo presente en un país que no sabe por qué camino tirar entre tantos que nos encontramos, y a cual peor, como otros países de la UE. Ante esta situación crítica que estamos viviendo entra dentro de lo innecesario que nadie pierda un tiempo que pudieran tener para leerme. Sin embargo, cuánta gente estaría dispuesta a leerme, incluso contribuir con su firma para el monumento que me harán, ¿que no? en la plaza para dona y yo, si tuviera respuestas. Pero saben que nada bueno, o ilustrado, pueden sacar de mis absurdidades. Lo siento, nada me haría más feliz que tener respuestas. Créanme, pero todo depende de los señores dueños de los partidos políticos. Y prestar su ayuda al gobierno, o poner un grano de arena que sea necesario de una manera personal, aunque solamente sea para por si acaso; depositar un algo que pudiera dar una luz a este infierno que vivimos como que no. Lástima de nuestros políticos. Digo de manera personal, naturalmente, pero sé que hay quienes suponen como yo, que estos gobernantes se están pasando de castaño oscuro con nosotros. La disponibilidad indica una prontitud en el ser humano para ir en ayuda de otro, es prestar un servicio, es ayudar al que más lo necesita. Si no tenemos disponibilidad tampoco encontraremos generosidad en la vida para dar, y tampoco solidaridad, tres valores que encontramos de nuevo. Son valores. ¿Pero a quién importa? Por eso, cuando somos solidarios con los demás de alguna manera estamos disponibles y somos generosos. Si somos solidarios disponemos de nuestro bien más preciado para regalar: El Amor. Y nuestra energía personal incondicionalmente, entonces, mostramos actitudes de un gran valor: La rapidez para ir en busca de quien nos necesita. Solidaridad, Generosidad, Disponibilidad que se unen con un fin común: Ayudar. ¿Pero qué nos ocurre? ¿Creen posible separar estos valores? Juan José Millás dice que si supiera dónde está “ese monte” donde se tiran los desahuciados del amor y la justicia; los que han perdido la fe, se tiraría también. Yo, y no es por llevarle la contraria a uno de los escritores más talentosos del país, pero creo que no coge. Hay más de cuatro millones de personas, desempleados todos. (Lo siento señor Millás… a Dios gracias, no queda sitio para usted).








