Si el hijo de una prostituta es un “hijodeputa”, ¿el padre qué es?
Cada día tenemos que elegir entre cuestiones que parecen fundamentales y otras que realmente lo son. Y con frecuencia repetimos el error de escoger lo que aparenta ser esencial y no lo es. ¿Y cuáles son esos errores? ¿Acaso saber y revelar actos de corrupción, nepotismo, abuso de poder es un error? Sé de quien creyó necesario saber que la ciudadanía le sirve el instrumento legal que viabiliza el derecho sagrado a saber todo lo que tenga que ver con lo público. ¿Y qué? Debemos unirnos todos con el propósito de crear una conciencia ciudadana que no baste con pedir información por pedirla, por conocer detalles de algún tema, porque la clave está en obtener resultados que nos permitan construir un estado de bienestar. Y dale con la corrupción de todos los días. ¿Ya está bien, no? ¿Y esa elección? Vale, cuánta gente se lamenta de que su pareja les haya descubierto una infidelidad y ahora haya una relación rota, una familia destrozada. La emoción de lo prohibido, de lo efímero, contra lo largo y aburrido que a veces resulta la vida de pareja que hace que parezca trivial. Hay más ejemplos de vida íntima que se producen los mismos errores. No sé si es del todo cierto porque yo no he tenido que elegir nunca. ¿Acaso soy uno de esos felices de la llamada felicidad del ignorante? ¿Y qué? Al fin también es felicidad. Hoy no quiero mentir. O no puedo, quizás eso que dicen conciencia no me deja. Pero andar para llegar a ningún lugar no me interesa. Verán, cuando se anda por los años altos de la vida uno cuenta con un privilegio que carece de joven. Es tiempo… ¿Y si les dijera que me he enamorado de una prostituta cuya ocupación es la de cambiar caricias por dinero? En todo decir se puede mentir, el tema es lo de menos, lo demás es el amor. ¿Será hipocresía eso vestirse cada día de santa castidad y aparentar? ¿Hay diferencia con mujeres que nunca mostraron en público un apego al dinero semejante a una prostituta? Apoyo mi peregrina afirmación porque más de una vez había rechazado la invitación a salir con una prostituta por el qué dirán. Bendita realidad. Siempre dije no, pero una noche dije sí, ¿y qué? Me invitó a su casa a degustar la belleza de su cuerpo y allí mismo me explicó sus virtudes y su tarifa. El tiempo pasó y seguimos manteniendo una relación, hasta que, de mí crédulo, me enamoré de ella. El caso es que ayer me dijo que esperaba un hijo. Asumí la noticia con tono de broma para intentar desaparecer la pesadumbre en su rostro impresa. Es un problema, le dije, porque es imposible que una prostituta pueda saber con exactitud cuál de sus clientes es el padre del hijo que alberga en su barriga. Y me respondió que en los últimos tres meses sólo había tenido relaciones íntimas conmigo. -¿Eso significa que la criatura es mía? -”Sí, no hay duda”. Ahora no sé qué hacer, y eso que estoy enamorado de ella. Sin embargo, es prostituta, y el hijo de una prostituta es un “hijoteputa”. Pero, ¿el padre de un “hijoteputa”, qué es? La gente un día a de saber la respuesta. Yo para esa libertad aún no la tengo… Y eso que no hay vuelta atrás… amor mío.









Menudo tema el que abordas… demasiado para un miércoles, otro día lo intento…podría no ser justa con el hijo o con la puta.