La Negra ya es canción
Subió a la altura de lo poético lo manifestado por Juanes sobre Mercedes Sosa: “Venciste el miedo, el maldito miedo que a todos nos destruye, ahora estás cantando con Gardel, Víctor Visconti, Elvis, Lennon…”.
“Si no canto lo que siento/ me voy a morir por dentro/. He de gritarle a los vientos hasta reventar/ aunque sólo quede tiempo en mi lugar/. Si quiero me toco el alma pues mi carne ya no es nada/, he de fusionar mi resto con el despertar/ aunque se pudra mi boca por callar/. Ya lo estoy queriendo/, ya me estoy volviendo/ canción barro tal vez…/. Y es que esta es mi corteza/, donde el hacha golpeará/, donde el río secará para callar/. Ya me apuran los momentos/ ya mi sien es un lamento/, mi cerebro escupe ya el final del historial/, del comienzo que tal vez reemprenderá/. Si quiero me toco el alma/ pues mi carne ya no es nada/, he de fusionar mi resto con el despertar/ aunque se pudra mi boca por callar/. Ya lo estoy queriendo/, ya me estoy volviendo canción/ barro talvez…/. Y es que esta es mi corteza/ donde el hacha golpeará/, donde el río secará para callar”.
La recuerdo pero siento insatisfacción porque lo que pueda decir se quede corto en la intención de expresar ideas y sentimientos sobre Mercedes Sosa, lo que su canto significa para mí. Era un canto marcado por la indigencia, la exclusión y las injusticias. Los medios internacionales ha divulgado la noticia de su muerte así que ya está claro: Mercedes Sosa, al fin, venció el miedo. Fueron muchas las personas que a lo largo de su vida sintonizaron con su voz y las letras de sus canciones plenas de utopías y aspiraciones democráticas. Mercedes Sosa salió airosa con su canto de no pocas furias infernales de la Sudamérica ensangrentada y martirizada por las tiranías de algunos con gran poder social diseñadas y movidas criminalmente con un pavoroso saldo de asesinatos, desaparecidos, prisioneros, idos, y exiliados políticos. Voces que fueron apagadas por las bayonetas, las voces verticales de Víctor Jara en Chile y de otros muchos autores, intérpretes que seguirán zumbando en nuestros oídos con su mismo canto redentor. “Los pueblos deben crecer para vencer y no para ser vencidos”. Mercedes Sosa cantó para animar ese tránsito tan sacrificado a la liberación: Fue la madre del canto latinoamericano, nunca débil, y siempre comprometido con su arte. Mereces Sosa, se fue despacio al amanecer sabiendo que su razón “no pide piedad/, se dispone a partir… “. “La muerte ritual/ sólo dormir”. Descansa en paz, Mercedes Sosa, y donde vayas, que no te perturbe lo que digan de ti. Tú sabes bien quién eres. Las calumnias cesarán porque sus viles creadores quedarán sin argumentos igual en la tierra como en el cielo. Y canta, sigue cantando a la libertad. Coge tus pensamientos y conviértelos en el motor de todo lo bueno y todo lo verdadero que hay en ti. (Te echaremos de menos).









Algunos sostenían que encarnaba la liberación de Latinoamérica. Otros, que ella tuvo el más grande corazón para los que sufrían. Y todos, que sus canciones fueron un grito de libertad, que cada una de sus canciones significaban festejar la libertad de la democracia y construir una sociedad con mayor equidad. Mercedes Sosa fue un símbolo de la libertad, de la palabra y los hechos, la teoría y la acción.
Ha muerto Mercedes Sosa, y las lágrimas, como su canto, serán eternas. Ha muerto la reina del canto con guitarra y bombo, del compromiso social y de los valores humanos, y por ello, los enamorados de la música y de la vida cantamos: “Mercedes, gracias a la vida, que le diste tanto”.