Quizá ya ocurrió

Por Dona

Aflicción y tristeza: Pena


Recuerdo un joven… confieso que vi por primera vez el Mar Mediterráneo, mi amado mar de Cullera.

Llegado el momento de estas palabras, que son recuerdos, confesar que hecho en falta muchas cosas… También mi juventud, ¿qué más decir? Nadie aprende en cabeza ajena.

Los consejos cuando se dan sin ser pedidos no se aprecian y muchos menos se escuchan. Pero puesto en el compromiso de la amistad y el agradecimiento, solo diré que no paren de soñar y sean siempre, como me dijo mi viejo y sabio amigo Eugenio hace ahora mil años, felices. Salud.

San Antonio


Mi esposa me dice que hoy en el pueblo se celebra San Antonio. San Antonio no es hoy, me dice, pero lo celebran hoy. Quizá tenga que ver con eso de que quieren reagrupar los festivos. Mi esposa me dice que hoy en el pueblo se celebra San Antonio y que hacen fiesta en el casal. Mi esposa me dice que si vamos. Mi esposa no sabe que yo ya lo sabía… y que no me apetece ir.

-¿Traen una orquesta?
-No, la comisión no tienen dinero para una orquesta.
-Ya, no me digas más: traen esa música enlatada.
-Si así lo quieres llamar…
-La ponen muy alta, y es música de pon, pon, pon… y me retumba en la cabeza de una manera… Me vuelve loco.
-No quieres ir, ¿verdad?
-No me apetece…
-Vale.
-Gracias, cariño.

La primera señal de vejez no son las canas ni las arrugas, sino la precaución, los temores, la falta de interés, hacerse “respetable”, o sea, echarse a perder. Que es tanto como mirar demasiado el reloj.

Un país y otros desvelos


Y ahora, hay quien sospecha que Jaume Matas autorizó la celebración de un concurso público que encubrió los pagos al periodista que le escribía halagos en los discursos. Hablo del caso “Palma Arena” para decir que nada es gratis en la vida, entonces, tampoco lo iban a ser los halagos. Tengo ejemplos: sé quien salía cada día en los medios de comunicación diciendo que Rajoy era guapo, y más, que era asturiano, y no, ni lo uno ni lo otro. Porque Rajoy es feo y gallego. Era un político valenciano que decía mucho y bien de Rajoy, pero ahora no dice porque nada se sabe de él. Me refiero a Esteban González Pons. Claro que Pons no pretendía enriquecerse halagando a Rajoy como el periodista Antonio Alemany, sino ser ministro. Decía Aristóteles que “todos los aduladores son mercenarios, y todos los hombres de bajo espíritu son aduladores”. Este país necesita menos halagadores y más personas serias y capaces. Hablo de política y vale para todas las profesiones. Más nos valdría regenerar el país, la razón, el espíritu, y volver al respeto por la colindancia. Una ética como base de diálogo y un progreso solidario como fin. No al derroche y sí a la mesura. Hablo de avanzar y no retroceder… que vamos para atrás. Lo vulgar manda y la corrupción preside los banquetes. Esta realidad nos exige actuaciones concretas, porque se nos va de las manos. Ayer, un viernes de poco fiar (si no se sabe, se olvidó o nadie lo dijo, ayer fue viernes y trece), se reunió el gobierno para apretarnos una vez más el cinturón. Mientras, escuchamos cintas gravadas y reímos las gracias de los presuntos políticos en el banquillo de los acusados por corrupción. A los políticos decirles que verter confusión hace mucho daño. El refranero popular sentencia: “cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”. No olvidemos que la democracia no es otra cosa que el respeto por el ser humano como ser racional y libre.

Por alcanzar con Machado, la utilidad de nuestras utilidades: “volvamos a la verdad, vanidad de vanidades”. Si digo que es amor… amor y nada más… amor: Quizá ya ocurrió, bendito amor. Porque yo, como tú, también cumplo órdenes superiores, por eso escribo. Amanecerá un día feliz en Les Seniaes y hablaremos del Amor y la Santa Poesía, también de los infinitos de Einstein donde solo se juntan las vidas paralelas. ¿Comprendes? Lo demás a nadie importa.

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Bienvenido a Quizá ya ocurrió

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas del mar y sus brumas donde todas las ideas son bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vengan de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, a vista de cualquiera, no será ni mucho menos suficiente para desmentirla con otra verdad. En fin, ya me entienden... Y ahora, como ando por los años altos de la vida, no voy a decirles que Ángel González ha muerto. Sólo quiero que sepan que llegará el día feliz que todos y todas nos encontraremos en Les Seniaes para hablar de La Santa Poesía y de los infinitos de Einstein donde sólo se juntan las vidas paralelas. Sólo de eso hablaremos. Lo demás a quién importa...