El güero y el osito
Sólo tu pecho contra el mÃo
Y nada más
El mundo parece vacÃo
Sin susurros de amor
Con lo prohibido floreciendo
Pero con la primavera lejana
Rotas las columnas del amanecer
Contrafuertes del amor caÃdo
Amantes y queridos hacen el olvido
Y nada queda para profusos
Afectos olvidados en las calles
Donde no hay nombres que pronunciar
Ni el viento ya susurra
Pero aún siento que algo queda
El lugar que me regalaste
Nuestro paraÃso aún secreto
Vergel de nuestras caricias
Olimpo para nuestros deseos
Entonces
Sólo seremos los dos
Sólo tu mirada contra la mÃa
Y nada más










La impresión, la mÃa, y a primera vista, es que sÃ, que mo seréis nada más.
Pero que eso no es poco.
Si hay un mar y un sol para cuando la MarÃa os sonrÃa.
La MarÃa siempre sonrÃe a los enamorados.
Asà que paciencia. Que el amor es caprichoso y no se le debe meter prisa.
Un mar cualquiera es suficiente si existe una mirada con la intención de llenarlo.
Mar entendido con sus olas, sus brisas y sus brumas.
La intención es lo que cuenta en el amor.
Que no podemos olvidarnos que ablamos de amor.
Ay, asà se burlaba Cupido:
No pretendas, oh, enamorado,
ser más que una mirada,
o te doblaran las rodillas.
(Una mirada contra otra sólo es una tormenta en un mar si existe un amor que las enfrenta).