Blue Music

Música deliciosa para gente elegante

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Russian Red exhibe su potencial vocal en Burjassot


  • Ojos como platos y oídos entreabiertos en una noche en la que la presencia de la joven cantante madrileña eclipsó la atención de un público heterogéneo

Eugenio Sendarrubias/Fotógrafo: Manuel Mondragón. Hace aproximadamente un par de años que Brian Hunt (Half Foot Outside, Templeton) empezó a tomarse en serio su carrera en solitario. Primero como César, y más tarde, simplemente, como Brian Hunt, cubría con sus actuaciones en solitario los contados huecos de agenda que no habían ocupado los grupos anteriormente citados. Con los miles de kilómetros de carretera acumulados, pese a sus 24 años, ya había conseguido los suficientes contactos como para montarse una humilde gira por toda España. En Valencia, el contacto fue nuestro amigo en común Boris y yo mismo, que sólo pude ofrecerle un par de dicharacheras opciones fuera de la ciudad. Pero Boris se las arregló para llevarlo hasta el acogedor salón de actos de Ca Revolta, en el barrio del Carmen. Era junio primaveral, y Boris y yo esperábamos en la puerta del garito, hasta que Brian apareció con las manos ocupadas: en una su Rickenbacker color crema, en la otra Lourdes.

La chica que le acompañaba resultó ser Russian Red y, asumiendo su papel secundario como telonera, tras una guitarra que parecía ser tan grande como ella, nos encandiló a todos durante su concierto. Más tarde, las canciones de folk americano e íntimo con una aportación emo en las melodías innegable de Brian Hunt, no consiguieron quitarnos de la cabeza el encanto de la chica que le acompañaba. Y le siguió acompañando hasta que ella dio con Eureka Records. Brian empezó a producir su disco (que ya había producido sus primeras maquetas), y mientras íbamos coincidiendo en conciertos de todo tipo, pero de forma más intensa durante los suyos. Poco a poco pude ver, más o menos en la media distancia como Russian Red iba creciendo y creciendo a velocidad de vértigo, y ya era Brian Hunt el que pasaba a formar parte de su banda en los directos. Llegaron los premios de autor, las nominaciones y los intereses comerciales. Un ascenso meteórico - a estudiar en la asignatura publicitaria ‘Planificación de Medios’ -  que ha conseguido agotar el álbum en infinidad de ocasiones en puntos de venta como FNAC. Y hasta este punto, la única objeción por mi parte es la producción del disco, que de humildad raya lo amateur, y cuyo máximo exponente negativo es esa selección de cuevas, ecos, reverbs, etcétera, que acompañan a su preciosa voz, el cual sólo consigue apagar un espíritu que ha conseguido superar a las limitaciones de ésta grabación.

  • Anoche

Los dos primeros temas del concierto anunciaban que la noche iba a ser pausada, relajando la tensa espera de una lluvia capaz de enfriar una temperatura que a eso de las once de la noche era idílica en el descubierto Auditorio de la Casa de Cultura en Burjassot. Sonaba ‘No past land’ y el sudor lo ponían los compañeros de Lourdes, a los que no tardó en dar las gracias por acompañarla un día más, como si no se vieran a menudo, como si aquel y el resto de comentarios no provocasen entre el respetable (algo más de 2000 personas cómodamente sentadas) suspiros ciertamente previsibles. Y es que a veces el exceso de pose, el afán por sentirse pequeña y enternecedoramente adorable sobre el escenario, sobrepasa la sensibilidad de aquellos que no tenemos en el flequillo al bies, las botas rojas y los vestidos camiseros nuestra máxima atracción musical.

Pero el público es agradecido, aún más cuando las canciones sacan el máximo partido del resto de músicos con los que comparte tablas; cabe recordar que el disco no fue grabado bajo la concepción de ser interpretado por una banda en directo, por eso ella sigue haciendo sus conciertos en solitario bajo el mismo nombre. Así llegó ‘The don’t believe’, uno de sus temas más sobresalientes y a la vez personales, y del cual han rodado un estudiado video que se enmarca en el innumerable grupo de inputs publicitarios a los que asiste la buena de Lourdes, y que podéis ver en Youtube. Me sorprende la personalidad que adquiere este tema, tanto en el disco como en directo, donde los miembros de su banda (algunos parte del grupo madrileño Havalina) contactan aún más con la música de la joven compositora.

En el siguiente de los temas sobresalientes de su disco descubrimos un lado de Russian Red que ya ha sido otras veces comentado. No es sólo la portada de su primer álbum (diseño y fotografía, también, por Brian Hunt) lo que nos recuerda a Feist, porque la primera de sus canciones animadas de la noche “Sadie” tiene mucho de la canadiense. Este tema, que se erige en directo como uno de los que más disfruta el público, conocedor o no de su único disco, me hizo pensar en si algo había cambiado de los primeros conciertos que vi, en pequeños bares, mientras clientes habituales se pedían el último carajillo de la noche, a lo que estaba disfrutando. Y sí algo ha evolucionado en Russian Red es su propia técnica vocal. Pese a que no haya inventado nada o que Joni Mitchell suene por ahí de vez en cuando, rasgando la voz, sacándola de bajo de las costillas, conteniendo la respiración con soltura, su concentración en la afinación ha mejorado considerablemente. Si bien, era difícil muchas veces apreciar los errores que no hace tanto eran habituales en su afinación, su cadencia, los dibujos y el color de su voz persuadían a cualquiera de esos baches. A día de hoy, las horas, vuelos y escenarios le han dado el suficiente recorrido para mejorar aquella discusión que algunos teníamos con posiciones radicalmente enfrentadas.

Superó con nota la atrevida interpretación de ‘Just like a wall’ y arreció su voz contra el público, absorto, con ‘Go play on’, una canción tan buena que supera bajo mi punto de vista a la casi totalidad del resto del disco, y supone una de las perlas en su directo. Pero ya hemos hablado de la relativa precariedad con la que fue concebido ‘I love your glasses’ (Eureka’08), aunque no es excusa para meterla en el saco de las mejores que sonaron durante la noche. A ésta se sumó la efusivamente aplaudida ‘Cigarretes’, sin que en ninguno de los rostros que se suspendían sobre el escenario hiciera el menor gesto de astío al interpretarla por enésima vez.

Las notas de color las dieron las melódicas, las percusiones y la mayoría de ritmos interpretados por el batería, Pablo Serrano, que se valió de maracas, escobillas y todo tipo de mazas para marcar junto a Alberto Rodríguez, al bajo, una base sonora de la que ahora sí disfruta Lourdes a pleno rendimiento. Ella aprovechó un xilófono de juguete para hacer las delicias de los seguidores, mientras los fotógrafos inmortalizaban el momento a hurtadillas y sin flash, ya que ya no les estaba permitido acercarse con la cámara al escenario, como suele suceder siempre con toda estrella, por novel que sea.

Mientras los aplausos animaron a la banda a interpretar un doble bis, me pregunté mirando al público eso que siempre pienso cuando alguien me habla de ella: ¿estáis escuchando lo que queréis ver o verdaderamente os gusta Russian Red? El número de gente que miraba al cielo encapotado y aplaudía airadamente cada vez que acababa un tema era considerable, y eso que sólo podía controlar las primeras filas. Un éxito más allá de los verdaderamente interesados en su trabajo musical que le ha convertido a esta joven madrileña en una de las promesas más importantes del panorama musical en nuestro país. Tiene la baza, el talento y, ahora, gracias a ese público abierto y accesible, el potencial económico del que careció cuando Eureka se lanzó a la piscina con ella. Dicen que las multinacionales la desean, y no me extraña. De momento su myspace reza “Sin discográfica”. Confío en que esa sólida base de posibilidades que la han lanzado a la profesionalización nos ofrezca mucho más de lo que nos ha dado hasta ahora. Anuncios de Heinken aparte, tras de sí, Russian Red posee una legión de escépticos con tendencia optimista – entre los que me encuentro - que ansía que el segundo disco llegue cuanto antes. Lo pediremos para Reyes.

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Comentarios de los lectores

Gracias chicos.
Un abrazo desde Soníric.

Nunca habia visto a Russian Red en directo, pero desde que me compré el disco era lo que más me apetecia y no me defraudó en absoluto, es cierto que el disco no esta grabado para ser tocado en directo, pero a mi personalmente siempre me gusta que los directos no suenen al disco. Me gusta la reflexión que has hecho. ¿estáis escuchando lo que queréis ver o verdaderamente os gusta Russian Red?. Yo también noté algo asi. Pero en definitiva me quito el sombrero, ya formo parte de los seguidores de Russian Red.

Un saludo